Autogestión con perspectiva de género.
Por: Tzutzu Matzin Soto CortesLa editorial es un espacio dedicado a expresar las reflexiones del colectivo Chachalacatlahtoa, en varias ocasiones se nos ha pedido que hablemos sobre la forma en que nos organizamos y finalmente compartir los porqués del trabajo. De todos los temas que debemos discutir propuse comenzar por el papel de la mujer en las organizaciones, con el objetivo de repensar si la situación de género de nuestro colectivo debe ser compartida y también si la cuestión de la perspectiva de género es útil para el mejoramiento de la organización.
Sin embargo, creo que si no se sabe plantear puede caer en sexismo equiparable al histórico machismo. También tanto discurso disfrazado de igualdad que difunden los medios de comunicación ha cegado la discusión profunda fuera de los centros de investigación y las universidades.
Ahora bien, en Chachalacatlahtoa trabajamos hombres y mujeres, con la única limitación de la voluntad propia. Tenemos juntas tipo asamblea donde se exponen los puntos a tratar y argumentos para cada uno, después se realiza una votación. Un voto por persona, bueno, también digamos que estamos experimentando lo democrático. Para comisionar tareas nos basamos en la disposición de tiempo y otra vez… voluntad personal. Para el montaje (transportación, armado de estructuras, conectar aparatos, manejarlos etc), todos participamos, pero la comisionitis se da por aptitudes, estamos en proceso de capacitación para que hagamos horizontal el conocimiento y la asignación de tareas no sea por la dualidad profesionalización-falta de experiencia.
Pero entonces, ¿se trata de que hemos podido rebasar las condiciones generales de nuestra sociedad y trabajamos en completa horizontalidad e igualdad de género? ¿Individuos con consciencias políticamente correctas que se reunieron en un circulo elitista diferenciado del resto de la sociedad? Esta es la reflexión que propongo ¿cómo se construyen estas relaciones? El contexto es importante, la mujeres y los hombres de Chachalacatlahtoa somos los nietos (o los hijos) de familias tradicionales que nos ofrecieron tradiciones pero que también nos mandaron a la universidad. Tenemos un doble bagaje cultural que ha construido esta consciencia políticamente correcta, pero no es garantía. Y tampoco creo que el no mencionar una diferencia de género sea sinónimo de igualdad.

Quiero dejar unos asuntos sobre la mesa y empezar la discusión con quien se acerque, quisiera mencionar que realicé entrevistas con cada una de las participantes de este colectivo y expresamos que la cuestión de género va más allá de la diferencia discriminatoria, se trata de roles aprendidos que debemos considerar si nos funcionan o no para una mejor vida y una mejor organización. Un ejemplo, es la capacidad administrativa diferenciada que se ha traducido dentro de este colectivo en que las mujeres hemos asumido el papel de tomar notas, hacer minutas, mandar cartas, invitaciones, comisionarse para atender a los ponentes, hacer los escritos. La pregunta sería si es un rol de género o solo una habilidad específica de estas chicas que se organizan de noche.
Por último comparto un cuentito a manera de metáfora sobre la toma de decisiones.
El insoportable misterio de pintar un tablón de madera (y además de rojo)Hagamos de cuenta que unas personas se reúnen a altas horas de la noche a escoger el color idóneo para un tablón de madera. Habrá quien asuma la postura de defender el color rojo por su poder atractivo, yo, sin embargo, ya no puedo pensarlo sin remitirme a rojo-pasión. Pasión de la hermandad, de las armas, de la cama. También se dará el caso de que no se opine, que se escuche estoico durante horas eternas bajo la única bombilla de la habitación.
Me interesa expresarles que aquel tablón acaba de empezar a existir. El uso de la madera aquella no nos interesa menos por su color que por su posibilidad de existencia. Ahora que para pensarla se necesitan tres o cuatro o más, o sólo uno. Discutirla si exige obligadamente más de uno.
Pongámos ahora que el tablón ha sido comprado por uno o dos, o tres. Ha sido trasladado por uno o dos o tres, o más. Es colocado entonces en su posición más cómoda, la horizontal. Métafora de la forma en que proponemos la organización. Y nos dispondremos a enrojecerla uno o dos o tres, o más. ¿qué diferencia encontramos entre pensarla y pintarla? La primer acción fue resultado de un instante decisivo , un momento en el que nuestro pensamiento dirige la flecha en el punto medio donde converga con esas otras flechas de pensamiento, de esos otros que antes no eran yo si no otros, y ahora somos nosotros.
Para el otro momento se necesita de eso y más: ajuste de agenda, conocimiento básico en el sostenimiento de una brocha, disposición anímica, urgencia social… Pero algo pasa ahí, justo ahí. Apunto con el dedo; pasa que la mano que sostiene la brocha y la otra que se agarra del tablón de madera, y la otra mano que también agarra una brocha y la otra que se agarra también del tablón, no hablan, pero son sus dos cuerpos (o tres, o cuatro, o cinco) que intercambian vida. Algo químico ha de pasar, que el trabajo físico detona una identificación. Señalemos también que es un trabajo voluntario, libre, liberador.
El trabajo es liberador. Te libera del prejuicio, te permite conocer tus limitaciones (hasta ahora) y reconocer la posibilidad. Te ofrece confiar, habrá que confiar en el otro para permitir que aquel tablón rojo de tonelada y media pase por encima de tu cabeza.